Reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente exige más ambición para que los países cumplan la meta de reducir las emisiones de CH₄ en un 30 % para 2030.
Autora: Cristiane Prizibisczki
Traducción: Leandro Manera Miranda / Verso Tradutores
Las emisiones de metano continúan creciendo a nivel global, a pesar del compromiso asumido en 2021 por países de todo el mundo de reducir en un 30 % la contaminación por este gas hasta finales de la década. Es lo que muestra un estudio divulgado en la tarde de este lunes (17) por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC).
El Informe sobre el Estado Mundial del Metano advierte sobre la necesidad de implementar medidas para controlar las emisiones del gas. Solo así será posible cerrar la brecha para alcanzar el Compromiso Global contra el Metano, acuerdo internacional lanzado durante la Conferencia del Clima de Glasgow y firmado por 159 países, señala el documento.
El metano es un gas de efecto invernadero de vida corta en la atmósfera (entre 10 y 20 años), pero con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al del CO₂ en un período de cien años.
A escala mundial, los países del G20 son responsables del 63 % de las emisiones de metano de origen humano, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Pero también es en las naciones más poderosas del planeta donde se concentra la mayor parte del potencial global de mitigación de este potente gas de efecto invernadero: un 72 %, según el informe publicado este lunes por el PNUMA.
“Mediciones más sólidas, mejor reporte y más financiamiento son esenciales para seguir el progreso, identificar las principales fuentes y cerrar la brecha de inversiones”, señala la agencia de la ONU para el Medio Ambiente.
El control de las emisiones de metano podría evitar más de 180.000 muertes prematuras y 19 millones de toneladas de pérdidas de cultivos por año hasta 2030, según el estudio.
Metano en Brasil
Brasil es el quinto mayor emisor de CH₄ del mundo, detrás de China, Estados Unidos, India y Rusia. Según el Sistema de Estimación de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (SEEG), del Observatorio del Clima, en 2023 —el dato más reciente— el país emitió 21,1 millones de toneladas de metano, de las cuales el 75 % provino del sector agropecuario, principalmente de la ganadería.
La fermentación entérica del rebaño brasileño —el llamado “eructo del ganado”— emitió en 2023 más gases de efecto invernadero que todas las emisiones de Italia en el mismo año, según el SEEG.
El sistema también reveló que, desde 2005, las emisiones de este gas vienen aumentando. Entre 2005 y 2024, el incremento fue del 7,2 % (de 19,6 MtCH₄ a 21,1 MtCH₄).
Brasil posee el segundo mayor rebaño bovino del mundo y lidera las exportaciones de carne. Solo entre 2020 y 2023, el número de cabezas de ganado pasó de 218,2 millones a 238,6 millones, de acuerdo con datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.
Según Renata Potenza, especialista en Políticas Climáticas y Metodologías de Carbono Agropecuario en Imaflora, Brasil no cuenta con leyes específicas para el metano, pero algunas políticas públicas ya existentes —como el Plan Clima (aún en elaboración) y el Plan de Agricultura de Bajo Carbono (Plan ABC+)— buscan abordar la agenda de reducción de las emisiones de este gas.
El problema, explica ella, es la forma en que el tema aparece en esos documentos. “Creo que la cuestión del metano sigue siendo muy tímida en el Plan Clima y en las políticas climáticas que tenemos en Brasil. No necesitamos reinventar la rueda, sino tomar estas políticas y elevar la ambición para que realmente apunten a la reducción de las emisiones de metano”, afirma.
Según Potenza, ya existen tecnologías disponibles para reducir las emisiones de metano. La reducción de la edad de faena y la recuperación de pastizales degradados son ejemplos de acciones que ayudan a disminuir la emisión del gas, de manera directa o indirecta.
El desafío, señala, es sacar los compromisos y las tecnologías del papel y llevarlos al productor rural. “Hemos visto que el tema aún es poco conocido y necesita ser trabajado. La agenda del metano, por sí sola, no convence al productor a cambiar. Entonces debemos llevar ese conocimiento, necesitamos construir una narrativa de que la reducción de las emisiones de metano también puede aumentar la productividad. Es una agenda todavía incipiente, que aún no ha llegado al campo de manera efectiva”, explica.
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Esta nota fue producida por ((o))eco, en el marco de la Cobertura Colaborativa Socioambiental de la COP30. Lea el texto original en: https://oeco.org.br/noticias/emissoes-de-metano-continuam-subindo-no-mundo-mostra-estudo/















