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  • Los tiempos se aceleran con el regreso de Lula a Belém, y las negociaciones entran en su fase decisiva.
  • 82 países respaldaron la creación de una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles.
  • El agronegocio dice presente en la COP30 con más de 300 lobbistas.

Hoy llega Lula da Silva a Belém y, por ahora, lo único cierto en los pasillos de esta cumbre son los rumores. Brasil puso sobre la mesa la Declaración de Mutirão como paraguas político para los temas más espinosos de la negociación —adaptación, finanzas, comercio y ambición—. Observadores coinciden en que el texto está bien redactado y cubre asuntos clave, pero las posibilidades siguen demasiado abiertas.

La diplomacia brasileña quiere acelerar al máximo y cerrar puntos centrales en las próximas 24 horas, con Lula presente. Pero pocos creen que hoy vaya a haber un resultado final. Ni siquiera quienes manejan la logística parecen convencidos: anoche anunciaron que “el servicio oficial de transporte de la conferencia COP30 seguirá operando las 24 horas del día hasta el 23 de noviembre de 2025, de manera gratuita”.

Como ya es tradición, empezaron las apuestas sobre cuándo terminará realmente esta COP. Sabemos cómo funciona: nada cierra a tiempo y los consensos siempre llegan al filo. Las próximas 48 o 72 horas definirán si esta será recordada como la COP de la verdad, la COP de la implementación o simplemente como otra COP donde se dijo mucho… y pasó poco. Hagan sus apuestas.

Llamado Mutirão

Ayer, una coalición de 82 países respaldó incluir en los textos de la COP una mención a la creación de una hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles. Dos años atrás, en la COP28 de Dubái, se acordó “abandonar” gradualmente los fósiles, pero sin un plan ni un mandato claro de cómo hacerlo. Si la propuesta avanza, comenzaría un proceso para diseñar esa hoja de ruta, voluntaria y definida por cada país, según explicó la ministra de Ambiente de Brasil, Marina Silva. Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil ya levantaron la voz y calificaron algunos párrafos del borrador como “inaceptables”.

Disensos

A pesar de la muestra de apoyo, el camino hacia esta hoja de ruta no está libre de tensiones: si bien algunos países la ven favorablemente, otros —la “gran mayoría de los grupos”— la consideran una línea roja. Así lo explicó ayer por la tarde el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, en un intercambio con la prensa. “Hay muchos otros elementos en relación con la hoja de ruta. Lo que realmente necesitamos es ver las implicaciones económicas y sociales de la transición en cada país y cada región. Los países desarrollados deben tomar la delantera y necesitamos saber más sobre las implicaciones; por eso la transición justa también es un tema tan importante”, dijo.

x3

Este martes, representantes de los Países Menos Adelantados (LMC, por sus siglas en inglés) reiteraron ante la prensa un reclamo que también resuena con fuerza en América Latina: la financiación para adaptación debe triplicarse de aquí a 2030. Sin embargo, a diferencia de la postura latinoamericana, advirtieron que los 100 indicadores del Objetivo Global de Adaptación (GGA, en inglés) resultan insuficientes. Es necesario establecer salvaguardias para los países en desarrollo que aseguren la eficacia del sistema, declararon.

+133m

Durante la COP30, el Fondo de Adaptación movilizó 133 millones de dólares en nuevas promesas de financiamiento, con aportes de Alemania (69,3 millones), España (23,1 millones), Suecia (13,2 millones), Irlanda (11,5 millones), Luxemburgo (5,7 millones), Suiza (5,1 millones), la región valona de Bélgica (3,4 millones), Corea del Sur (842.700) e Islandia (617.100). Sin embargo, la cifra aún queda lejos de la meta de 300 millones de dólares para 2025, necesaria para triplicar la asistencia hacia 2030 —según lo acordado en la COP29— y atender una cartera de proyectos en desarrollo que ya supera los 1.000 millones de dólares.

NDC azul

Brasil y Francia lanzaron, ayer, un Grupo de Trabajo Oceánico para movilizar liderazgo político, destrabar financiamiento tanto público como privado y ampliar el apoyo técnico para integrar soluciones oceánicas en los planes climáticos. Si bien 9 de cada 10 países incluyen medidas oceánicas en sus NDC, el océano sigue estando subrepresentado en las estrategias climáticas y recibe menos del 1% del financiamiento climático global.

A la iniciativa ya se sumaron Australia, Bélgica, Camboya, Canadá, Chile, Fiyi, Indonesia, Madagascar, México, Kenia, Palaos, Portugal, Seychelles, Singapur y Reino Unido.

Sin hoja de ruta

La expansión sojera en el Cerrado brasileño —y la deforestación asociada— le ha costado a la industria casi 10.000 millones de dólares en la última década por pérdidas de productividad, según un nuevo estudio. Las tasas actuales de deforestación superan en un 63% lo necesario, lo que aumenta la presión sobre los gobiernos para respaldar en la COP30 una hoja de ruta que ponga fin a la deforestación antes de 2030. Según trascendió, unos 40 países ya apoyarían esta iniciativa.

Miedo en el Caribe

Mientras la COP30 pone el foco en sistemas alimentarios y pesca, en el Caribe crece la zozobra entre pescadores por los ataques de Estados Unidos a lanchas en movimiento. Muchos han reducido sus jornadas o directamente dejado de salir a pescar, y en Colombia ya solicitaron formalmente ayuda del gobierno. Según la columnista Cecilia Orozco, “los pescadores artesanales de las islas de Providencia y Santa Catalina admiten que se encuentran totalmente intimidados para salir a desarrollar la única actividad económica con que sostienen a sus familias”. La Administración Trump confirmó el 10 de noviembre un nuevo ataque letal en aguas del Caribe, elevando a 80 los fallecidos en la “Operación Lanza del Sur”. Como señaló el propio Trump: “Somos tan buenos en esto que ya no hay barcos. De hecho, ni siquiera barcos pesqueros. Nadie quiere salir al agua ya”, a lo que el Washington Post respondió: “Que los pescadores respetuosos de la ley no puedan ganarse la vida por temor a ser bombardeados hasta el olvido no es nada de lo que estar orgulloso”.

Guerra del metano

Esta COP está llena de lobbies. En envíos previos, ya hablamos sobre los 1.602 representantes del gas y el petróleo que caminan los pasillos de esta cumbre, y los 531 que impulsan la captura y el almacenamiento de carbono. Quienes ahora se suman —y, por supuesto, no podían faltar— los del agronegocio. Aunque cuentan con una cumbre paralela aquí en Belém, en la COP están oficialmente inscritos 302 representantes, un 14% más que el año pasado y una proporción similar a la de la COP28 en Dubái. Una investigación de Maximiliano Manzoni revela cómo el sector intenta despegarse de su responsabilidad en las emisiones de metano.

Se puede

Un nuevo informe de Climate Action Tracker muestra que es posible reducir la tasa de calentamiento global en un tercio en 10 años y a la mitad para 2040. ¿Cómo? Cumpliendo los compromisos del Balance Global (GST, en inglés) –triplicar las fuentes renovables y duplicar la eficiencia energética–, así como recortar las emisiones de metano para 2030. Solo con aplicar estas medidas, el calentamiento proyectado para este siglo bajaría alrededor de 0,9°C, pasando de 2,6°C a 1,7°C.

Prejuicio y arrogancia

Tras su participación en la Cumbre de Líderes previa a la COP30 y ya de regreso en Berlín, el canciller alemán Friedrich Merz declaró: “Pregunté a algunos periodistas que me acompañaron en Brasil la semana pasada ‘quiénes querrían quedarse aquí’. Ninguno levantó la mano (…) Todos se alegraron de haber regresado a Alemania de aquel lugar”.

Sus comentarios fueron recibidos como despectivos en Brasil. Helder Barbalho, gobernador de Pará, escribió en X: “Es curioso ver cómo quien contribuyó al calentamiento global encuentra extraño el calor de la Amazonía”. Las palabras de Merz “revelan más de quien lo dice que sobre lo que habla”. También reaccionó Igor Normando, alcalde de Belém: “Lamentablemente, el canciller alemán destila prejuicio y arrogancia en su discurso, muy distinto a su propio pueblo, que demuestra en las calles de Belém su fascinación por nuestra ciudad”.

Numeritos

16 zonas del planeta muestran inseguridad alimentaria aguda.

443.000 millones de dólares al año se necesitan para cubrir los costes de adaptación al clima de los pequeños agricultores, que producen la mitad de las calorías alimentarias del mundo.

74% de los países de América Latina y el Caribe tienen alta exposición a eventos climáticos extremos, lo que afecta la seguridad alimentaria.

18% es el potencial de reducción técnicamente viable del metano en el sector agrícola para 2030, mientras que el sector de residuos alcanza un 10%.

Dichos

“El futuro común depende de decisiones justas, valientes y colectivas. Es clave para nuestro grupo contar con un acuerdo robusto del GGA [Meta Global de Adaptación], así como medios de implementación alineados al Acuerdo de París. Con todas las desigualdades que aún enfrentamos, no hemos renunciado a la cooperación y al multilateralismo, pero debemos fortalecer el desarrollo resiliente y con bajas emisiones, respetando las responsabilidades comunes y diferenciadas.” María Fernanda Souza Rodríguez, directora Nacional de Cambio Climático de Uruguay, en nombre del grupo SUR.

“La urgencia de la crisis climática no permite demoras. La ciencia es clara y los impactos son diarios y costosos, particularmente para el Sur Global. Nuestra decisión ha sido transicionar de los fósiles a pesar de ser un productor de carbón y petróleo, no asignando nuevos contratos. Además, anunciamos en la COP que decidimos establecer una Amazonía libre de hidrocarburos y minería. Hemos liderado una declaración en la COP, pidiendo una hoja de ruta para transicionar. Reafirmamos que la justicia climática debe ser ahora.” Irene Vélez, ministra de Ambiente de Colombia.

“La NDC 3.0 de México constituye un paso constructivo para la política climática del país, con una meta absoluta de mitigación que aporta mayor claridad y se alinea con mejores prácticas internacionales. Pero excluir compromisos explícitos para Pemex —responsable del 95% de la producción petrolera del país— es una oportunidad perdida para articular una visión clara sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en México y el papel de la empresa en la transición justa del país. Sin esa definición, México avanza, sí, pero sin la hoja de ruta que realmente necesita.” Fernanda Ballesteros, Gerente País México, Natural Resource Governance Institute (NRGI).

Eventos

Hoy, 18:30. (hora de Belém). Impulsando una transición energética justa desde la mina hasta el mercado. Side Event Room 3.

Mañana, jueves 18, 9:30 (hora de Belém). Comunicación climática y periodismo ambiental: impactos e innovación. Pabellón de Italia, Zona Azul.

Recursos

  • Informe de ZCA sobre el Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales (TFFF, en inglés), aquí.
  • Artículo sobre metas de financiamiento climático internacional, aquí.
  • Todas las cartas recibidas por la Presidencia de COP30, aquí.

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